Clínica de rehabilitación para alcohólicos y adictos en Huitzila, Tizayuca, Hidalgo. Tratamiento digno, valoración médica, psicología, consejería familiar y casa de medio camino.
La adicción no es un problema de comportamiento. Es una enfermedad, y como toda enfermedad necesita diagnóstico, tratamiento y seguimiento.
Internamiento con respeto, orden y acompañamiento. Aquí nadie se corrige a base de humillación.
Revisión del estado físico al ingreso y durante el proceso, porque el cuerpo también trae daño.
Trabajo individual y grupal sobre lo que hay debajo del consumo: emociones, historia y patrones.
Juntas para la familia. La recuperación no depende sólo del usuario: la familia también forma parte.
Disponible para quien ya terminó el internamiento y necesita un paso intermedio antes de volver a su vida.
Si no puede llegar por su cuenta, vamos por él. Siempre con trato humano y respetuoso.
Recibimos usuarios varones. No discriminamos: en esta casa no se juzga la religión de nadie, ni su orientación sexual, ni su condición social, ni de dónde viene ni lo que hizo antes de llegar.
Lo único que se pide es voluntad de trabajar. El resto lo construimos aquí.
Se trabaja la espiritualidad, no una religión.
Nadie tiene que explicar quién es para recibir ayuda.
La enfermedad no pregunta de dónde viene la persona.
Lo que importa es lo que se decide a partir de hoy.



CAADIC es una casa de auto ayuda. Lo que sostiene el proceso no es el encierro: es la rutina, el trabajo en grupo y la ayuda mutua entre quienes están viviendo lo mismo.
Somos una clínica para el tratamiento de las adicciones, constituida como asociación civil. El programa no es el mismo de hace cuarenta años: se ha ido actualizando, y hoy lo sostienen terapeutas y consejeros certificados.
Atendiendo alcoholismo y adicciones.
Terapeutas y consejeros con formación acreditada.
Revisión continua de contenidos y método de trabajo.
Conforme a la normatividad de salud aplicable a los centros de tratamiento.
La Norma Oficial Mexicana NOM-028-SSA2, para la prevención, tratamiento y control de las adicciones, es la que fija las reglas de operación de los centros residenciales en México: cómo debe ser el ingreso, el trato a la persona, el expediente, el personal y las condiciones de la casa. Nuestro trabajo se apega a ella.
“La adicción es una enfermedad cerebral crónica. No es un problema de comportamiento: el consumo no es la enfermedad, es el síntoma. El adicto no consume porque quiera; consume porque no puede no consumir.”
Octavio Dondé Antillón · juntas de estudio de CAADICEl desarrollo terapéutico con el que trabajamos. Integra el programa de Alcohólicos Anónimos, el conocimiento clínico y distintas disciplinas y filosofías, con la espiritualidad como centro.
El libro base, los pasos y la ayuda mutua como columna vertebral del proceso. La sobriedad no se acumula: el indulto es diario.
Los criterios del DSM-5 y de la Organización Mundial de la Salud, y la tabla de fases de E. M. Jellinek, para que el diagnóstico no dependa de una opinión.
Lecturas y prácticas de distintas tradiciones y filosofías: el manejo de las emociones, el ego, la aceptación y la meditación.
Reconocer el problema y empezar a entenderlo.
Reconocer decisiones y consecuencias. No es vivir en la culpa.
Emociones, frustración, conflictos, comunicación, riesgo.
Recuperar relaciones, hábitos y un proyecto propio.
La psicoterapia espiritual no salió de la nada. Se fue armando con lo que cada uno de ellos aportó, y con la literatura de recuperación.
Bill W. y el libro base de Alcohólicos Anónimos · William Duncan Silkworth, la obsesión mental y la compulsión física · Marty Mann, la definición operativa del adicto.
E. M. Jellinek, la progresión de la enfermedad por fases · Carl Gustav Jung, la necesidad de un cambio profundo · Ronald A. Ruden, el manejo cerebral del craving.
Viktor Frankl, la logoterapia y la última de las libertades · William James, las variedades del cambio interior · Roger N. Walsh, las prácticas esenciales de la espiritualidad.
Eckhart Tolle, la adicción como negativa inconsciente a enfrentar el dolor y el trabajo con el momento presente.
Thich Nhat Hanh y la gatha de la campana · el Dalái Lama y Shantideva, la compasión como antídoto de la auto-obsesión.
Anthony de Mello, el despertar y los condicionamientos · Helen Schucman, Un curso de milagros.
No se trata de dejar pasar el tiempo hasta la fecha de salida. Cada actividad trabaja algo distinto: el cuerpo, la cabeza, la convivencia y el oficio.
Identificar los pensamientos que llevan al consumo y aprender a responder distinto ante ellos.
El espacio para sacar lo que se trae guardado, delante de quienes entienden porque lo están viviendo.
Lectura y trabajo de la literatura de recuperación. Se lee, se comenta y se lleva a la práctica.
Activación física y deporte. El cuerpo también se recupera, y mueve lo que la cabeza no alcanza a mover.
Trabajo, oficio y mantenimiento de la casa. Recuperar la disciplina de hacer algo bien hecho.
El programa de la casa, tema por tema, con su guía, su actividad y su meditación.

Levantarse a una hora, cumplir una tarea, terminar lo que se empezó y hacerse cargo de un espacio compartido. Suena sencillo, y es justo lo que la adicción había desmontado.
Conocer el programa completo
Tenemos cancha y se usa. El futbol mueve lo que la cabeza no alcanza a mover: baja la ansiedad, ordena el sueño, devuelve energía y enseña algo que el consumo había borrado, jugar en equipo y perder sin tirar todo por la borda.
No hay nada que esconder. Estas son las áreas de la casa y el trabajo de todos los días, tal como se ven.










Contamos con servicio de traslado. Se hace siempre con trato humano y respetuoso: se le habla, se le explica a dónde va y por qué. Nadie llega aquí golpeado ni humillado.
Que en paz descanse
Él no abrió esta casa. Pero fue quien desarrolló, a lo largo de los años, la psicoterapia espiritual con la que trabajamos hoy: uniendo el programa de Alcohólicos Anónimos, distintas disciplinas y filosofías, y el conocimiento clínico, con la espiritualidad como centro de todo.
Abría cada junta invitando a la campana a sonar, y cerraba siempre con la misma condición: que nada de lo dicho se creyera porque él lo dijera.

“Cuando la invitamos a sonar, enviamos nuestro amor, nuestros saludos y buenos deseos a los seres que la oirán. Deseamos que al escucharla dejen de sufrir, encuentren la energía de la paz y la alegría, y sean capaces de transformar la energía de la ira, el sufrimiento y la desesperanza.”
El internamiento es una etapa del tratamiento, no todo el tratamiento. Los cambios que empiezan aquí adentro necesitan tiempo para consolidarse, y necesitan a la familia.
Cuando ya se cumplieron los periodos de internamiento necesarios, se puede considerar seguir el tratamiento de forma ambulatoria: el usuario está presente en los horarios de juntas y actividades, y después regresa a su casa. Así empieza a reintegrarse con su familia en su propio ámbito, y eso es parte de la reintegración y del desarrollo del tratamiento, no una pausa.
Esta opción no es para todos. Depende de la progresividad que presente cada usuario, del tiempo de consumo y del deterioro con el que llega. Se valora caso por caso, y en algunos es la mejor opción.
Si hacemos todo por la persona, le quitamos la oportunidad de hacerse responsable.
Los límites claros y respetuosos sostienen el proceso; no lo castigan.
Hay juntas y consejería para ustedes. Si queremos que él cambie, todos tenemos algo que revisar.
CAADIC es una asociación civil, no una empresa. Lo que se cobra sostiene la casa, y buscamos la manera de que ninguna familia se quede sin opción.
Somos una A.C. legalmente constituida. No operamos con fines de lucro: lo que entra se destina a sostener la casa y el tratamiento.
En algunos casos se pueden tramitar becas. Son limitadas y se valoran caso por caso, según la situación de la familia y la disponibilidad.
Buscamos acomodar la forma de pago a lo que la familia sí puede sostener, para que el proceso no se interrumpa a la mitad.
Pregunta sin compromiso. Se revisa cada caso y se te explica con claridad qué opciones hay.
Preguntar por una becaCAADIC es la Casa de Auto Ayuda para Alcohólicos y Adictos, A.C., una clínica de rehabilitación para alcohólicos y adictos en Huitzila, Tizayuca, Hidalgo. Es una asociación civil sin fines de lucro con 45 años de experiencia en el tratamiento de las adicciones y opera bajo la NOM-028-SSA2.
En Calle Puebla 101, Huitzila, municipio de Tizayuca, Hidalgo, México. Atendemos a familias de Hidalgo, el Estado de México y la Ciudad de México.
Recibimos usuarios varones. No discriminamos: no importa la religión, la orientación sexual, la condición social ni lo que la persona hizo antes de llegar. Lo único que se pide es voluntad de trabajar.
Internamiento residencial con trato digno, valoración médica, psicología individual y grupal, terapia cognitivo conductual, psicoterapia espiritual basada en el programa de Alcohólicos Anónimos, terapia ocupacional, terapias deportivas y consejería familiar.
Sí. Contamos con servicio de traslado. Se hace siempre con trato humano y respetuoso: se le habla a la persona, se le explica a dónde va y por qué. Nadie llega golpeado ni humillado.
CAADIC es una asociación civil: lo que se cobra sostiene la casa y el tratamiento. En algunos casos se pueden tramitar becas, que son limitadas y se valoran caso por caso, y buscamos acomodar la forma de pago a lo que la familia puede sostener. Para conocer costos y opciones, llama o escribe al (55) 6414-6568.
El internamiento es una etapa del tratamiento, no todo el tratamiento. Siguen la consolidación, la casa de medio camino, la reintegración a la sociedad y el seguimiento. Cuando ya se cumplieron los periodos de internamiento necesarios, también se puede continuar de forma ambulatoria.
La familia forma parte de la recuperación. Ofrecemos consejería familiar con juntas para la familia, porque los cambios que empiezan adentro necesitan tiempo y necesitan a la familia para consolidarse.
El internamiento no es un encierro.
Es el primer paso para recuperar tu libertad.
No es solo consumir. Debajo están el dolor, el vacío y las emociones que se reprimen. En CAADIC trabajamos ahí, donde empieza la enfermedad, para que la persona vuelva a vivir.
Estás en CAADIC. Estás en casa.
Llama, escribe o ven. Si es para ti o para alguien de tu familia, la conversación empieza igual: con una llamada.